Harta.
Estoy harta de esta sociedad inundada de
machismo, que arrastra una moral católica cristiana desde hace siglos y es
incapaz de librarse de ella; peor aún, no intenta librarse de ella.
Estoy harta de vivir tan rodeada de este
machismo dominante que muchas veces no soy siquiera consciente. Harta de tener
asumido que las cosas son como son porque siempre han sido así, sin que nos
molestemos en cuestionarnos si hay una lógica detrás de ellas, o simplemente
seguimos la tradición de la que procedemos para no tener que esforzarnos en
construir algo nuevo.
Estoy harta de que se confunda el sexo con
el amor. De hecho, estoy harta de eso que consideráis amor. Harta de ver como
parejas se autodestruyen por intentar seguir un patrón impuesto, sin darse cuenta
de que en realidad lo único que consiguen es matar poco a poco su propia
felicidad, minar su libertad y ser simplemente dos cuerpos vacíos, en los que
la pasión ha desaparecido, dejando sitio al cariño y al respeto, pero
llevándose consigo los escalofríos que los precedieron.
Estoy harta de tragarme mis palabras, de
huir de mis pensamientos y respaldarme en el desasosiego de la comodidad y la
desidia. Harta de que la gente que me rodea considera que no tiene prejuicios y
que basa su vida en el respeto a los demás, cuando precisamente se dedican a
hacer lo contrario a lo que predican.
Harta.