Queridos inventores:
Soy una estudiante de magisterio, y como ya se podrán imaginar, no tengo la base científica necesaria para poder ser una inventora de prestigio internacional. Aún así, a veces tengo ideas, por eso les escribo esta carta digital, para iluminar sus mentes prodigiosas con aquéllo que los ciudadanos de a pie querríamos tener y que ustedes todavía no han inventado.
El invento primordial y más necesario a día de hoy es una máquina de teletransporte del sofá a la cama. Yo, como buena madrugadora y amante de las series que soy, intento aguantar despierta en el sofá hasta el final del capítulo de turno, pero la mayoría de los días me quedo dormida en el salón. A mí lo de la máquina de teletransporte me parece un puntazo, pero como igual es un poco difícil de conseguir a estas alturas de la película, me conformaré con un robot-camilla que me lleve de un sitio a otro sin despertarme. Igual piensan que sería más fácil poner un tele en mi habitación y solucionar el problema en un pispás, pero no. A mí me gusta ver la tele en el sofá, tapada con una mantita hasta las cejas, y que parezca que lo de dormirme lo hago sin querer y no que lo tengo requeteasumido desde el principio.
Otra cosa que yo personalmente compraría si inventaran es un mando a distancia para pasar las páginas del ebook. Vale, puede parecer estúpido de primeras, pero no lo es. A mí me jode la vida tener que sacar la mano de debajo del edredón (corriendo el riesgo de morir congelada en las frías noches de invierno zaragozano) para pasar una página. Si existiera un mando chiquitico con un único botón para avanzar, yo sería la persona más feliz del mundo, y me atrevería a afirmar que incluso del universo.
Hablando de manos congeladas no puedo evitar mencionar el tradicional guante-para-ratón. Y aquí estarán de acuerdo en que estoy haciendo una demanda universal. Sabiendo que la sangre no nos llega bien a la mano con la que controlamos el ratón del ordenador, podrían tener la decencia de inventar un guante térmico, que sea fino para poder mover los dedos con destreza y al mismo tiempo muy, pero que muy abrigoso. Yo sólo digo que quien lo ponga a la venta tiene un negociaco asegurado.
Tampoco estaría nada mal que inventaran tomates de verano en invierno, que lo que nos venden ahora es plastiquete barato y eso no hay quien se lo coma.
La carta la escribe una desgraciada hipermétrope. Sí, hipermétrope, y no miope como la gran mayoría de la sociedad. Bien, el caso es que aquí lo único que importa es que soy una gafotas, y para eso da igual no ver de cerca, de lejos, ser daltónico, que ver en 2D. Lo que yo les quería pedir son unas gafas que no se llenen de huellas ni de polvo. Puede que la culpa de la extremadísima cantidad de porquería que se acumula en las mías la tenga yo por abandonarlas a su suerte en cualquier lugar, pero estoy segura de que aunque las cuidara como oro en paño y las guardara siempre en su funda se enmierdarían igual (nota para el corrector ortográfico: si pongo enmierdarían es porque quiero decir eso y no "encuadernarían", joder). Y para que no me llamen extremista, ni radical, ni nada parecido les vuelvo a ofrecer otra posibilidad, menos estética, menos molongui, menos útil, pero puede que más realista: limpiaparabrisas para gafas (con mando a distancia como el ebook, gracias).
Puestos a pedir también quiero una máquina que me lleve al universo paralelo al que van a parar todas mis horquillas, así sin más, que esto no necesita ninguna explicación.
Y ya lo último que os pido (pero qué generosa soy a veces, mira que se me ocurren cosas y me limito a lo justo y básico para vivir...) es un sistema de microchips con GPS integrado en todas las cosas que pierdo con facilidad (véase llaves, mando de la tele, móvil (sí, móvil también, porque da la terrible casualidad de que siempre que lo pierdo está en silencio), cartera, DNI, abono del bus, mp3, etc, etc, etc) para poder localizarlas sin problema y ahorrarme terribles dolores de cabeza (vale, ésto también es mentira, dolor de cabeza no me dan, pero hay veces que hasta me preocupo un pelín y me pongo a buscar, aunque se me suele pasar en seguida...)
Aquí concluye mi pequeña lista de inventos supernecesarios para aguantar el nivel de vida del siglo XXI, espero que hayan sido de su agrado, más aún de su utilidad, y que si llega a algunas manos fructíferas que decidan patentar alguno de ellos tengan la decencia de compartir los beneficios obtenidos con una servidora (que para algo soy la cabeza pensante del equipo) o por lo menos nombrarme en los agradecimientos...
Sin más, un cordial saludo, Inés.
PD: besis.