Es extraño cómo extraño extrañarte.
Hoy no nos queda más que despertar para poder seguir añorando esos sueños ñoños, donde soplábamos pestañas pidiendo deseos y nos clavábamos puñales en el alma. Y yo fruncía el ceño y besaba tu boca de piñón.
No éramos más que extraños extrañados en una extraña realidad y aún así es extraño cómo extraño extrañarte.

