martes, 26 de febrero de 2013

Podría...

Hace mucho que no escribo, y no, no es que no tenga nada que decir. Seguramente es que tengo demasiadas cosas, y como no me decido por ninguna, elijo callar. 

Podría hablar de política/economía/sociedad/hijosdeputa en general, pero estoy demasiado contenta como para amargarme a mí misma sin motivo. 

Podría hablar de mis dudas internas sobre el futuro, pero sería demasiado aburrido, demasiado personal y demasiado incertidumbroso, así que me centraré en el presente y viviré pensando que el futuro llegará cuando tenga que llegar, y que más vale esperarlo con una sonrisa sincera, sin ideas previas, abierta a lo que tenga que ser.

Podría hablar de mi vida, y de las gilipolleces que me rondan la cabeza (como de habitual) pero siento que siempre hablo de lo mismo y que poco a poco me van quedando menos cosas que decir.

Podría quejarme de los captchas, del frío, de lo lento que me crece el pelo, de lo que me frustra encontrar links de algo que quiero descargar y que resulte que son de Megaupload, de que he vuelto a perder el móvil, de que he perdido el pompón de mi gorro favorito, de que siempre acabo yendo con prisa a todas partes, de que la primavera se está haciendo de rogar, de que Black mirror, Castle y Bunheads aún no están subtituladas. Pero no, hoy no. Aunque pueda parecer que este párrafo es una queja en negativo, no lo es. Hoy me siento optimista y esas pequeñas nimiedades no van a volver a aparecer por mi cabeza (o sí, no sé quién sean...) pero si lo hacen, la atravesarán veloces como rayos, dejando paso a las pequeñas nimiedades buenas: hay chocolate en la nevera, se han dado prisa con los subtítulos de HIMYM, ya he encontrado el móvil, les yeux jaunes des crocodiles me miran desde la mesa y he podido dormir la siesta POR FIN.

Podría hablar de las personas que se marchan de puntillas, poco a poco, sin dejar rastro, sin que te percates de su ausencia hasta que ya es demasiado tarde y han cerrado con un portazo, pero no sabría explicarme, no sabría elegir las palabras adecuadas y el papel quedaría desfigurado.

Así que aquí estoy, escribiendo por escribir sobre lo que podría hacer, pero no hago (por cobarde, por ilusa, por imbécil) abusando de esos condicionales que tanto odio, usándolos al principio de cada párrafo, para que se vean bien, para que sean el centro de interés, demostrándome que lo que menos me gusta es aquello que termino amando, de lo que me vuelvo dependiente sin a penas darme cuenta.

sábado, 9 de febrero de 2013

Tristicidad.

Tantas cosas que decir que no encuentro las palabras. Tantas lágrimas que derramar que no soy capaz de llorar. Tantas cosas bonitas que solo me salen letras tristes. Tantos caminos posibles que no soy capaz de salir de esta encrucijada. Tantas verdades que sólo quedan las mentiras. Tantas ganas de luchar que al final me acabo escondiendo. Tantas cosas que hacer que al final es la desidia quien se apodera de mí. Tanto por ganar que me da miedo apostar. Igual lo que hace falta es un cambio radical... Who knows?


jueves, 7 de febrero de 2013

Minichute de ego en vena.

Envidio a las personas que tienen una gran pasión. A veces me gustaría amar algo de verdad, lo que fuera, tener una afición que me llene, a la que dedicar mi tiempo, con la que abstraerme del mundo. Pero no. Yo no soy así, ni sería capaz, gracias a ese pequeño trastorno obsesivo-compulsivo que habita en mi interior. A mí lo que se me da bien es dedicarme a todo y a nada, hoy aquí y mañana allí, así y asá. Y para llegar a esa conclusión he tenido que enfrentarme a las dos semanas de exámenes con más tiempo libre de mi vida. Pero al final estoy contenta, en la variedad está el gusto.

He descubierto que me gusta la papiroflexia, aunque ella no quiera ser mi amiga. La pintura tampoco está por la labor, pero yo, cabezota que soy, me empeño en aliarme con ella. Luego están las manualidades y el nailart, que eso sí que son casos perdidos, pero a mí me da bastante igual. He organizado viajes, que en verdad lo que a mí me gusta es viajar, pero claro, entre examen y examen no da tiempo de ná. He vuelto a escribir. Y a leer. He redecorado mi habitación. He creado un blog nuevo. Lo he abandonado. He visto dos series enteras y alguna que otra película. He bajado música nueva y la he escuchado una y otra vez. He arreglado el ordenador. He hecho pulseras. He decidido mi peinado para el paso de Ecuador (con las consecuentes pruebas previas). He hecho galletas. He visto fotos viejas. He visto miles y miles de tutoriales de Youtube que no voy a usar jamás. He leído el periódico todos los días. He pensado y hablado conmigo misma (esto último, quizá más de lo que debería). Y entre esto y aquello, he mirado mis apuntes, luego ya veremos, pero de momento me he dado cuenta de que soy demasiado multiaficional, y en el fondo soy feliz así.


miércoles, 6 de febrero de 2013

Fyah.

Le dije: Monta que te llevo al sol.
Me dijo: ¡Que tontería, arderás!
Le dije que no pensaba ir de día y se reía,
ya verás le decía si te fías de este guía.
Dicen que cuando llegas hay un flash, y me creía,
me daba alas, parábamos a dar caladas
en coordenadas desordenadas,
sentados en el Meridiano de Greenwich, 

dejábamos colgar las piernas,
sabiendo que la búsqueda era eterna,
y que hay muchas paradas a lo largo del camino 

y que, lo importante no es llegar sino,
sino el camino en sí, miramos atrás
y supimos que nadie volvería a vernos más.


http://www.youtube.com/watch?v=yY1BPjbbeTc


lunes, 4 de febrero de 2013

Disis Espein.

Ayer, como buen proyecto de profe que pretendo ser, vi el Salvados en el que comparaban el sistema educativo español y el sistema educativo finlandés. Como todo buen programa televisivo, intentaba vender SU verdad; exagerando los méritos ajenos y los fracasos propios. Bueno, quizá lo de exagerar los fracasos propios no era necesario y venían así de fábrica... ¡Qué país! ¡Ni si quiera nos hace falta la manipulación televisiva!

Que yo sé que lo de manipular está feo, sí. Pero también pienso que a veces es necesario. Y como en este caso SU verdad es la misma que MI verdad, pues me parece hasta bien. Y como buenas ovejitas pertenecientes al rebaño nos creemos la opinión de quien sale en la tele, sin plantearnos si es buena o mala, o si coincide con la nuestra. Y es que claro, creer es más fácil que pensar; pero hoy, yo tendría que estar estudiando para mi examen de mañana, así que me he propuesto pensar en vez de creer, aunque sea por una vez, y ver qué pasa.

Está claro que aquí va todo más o menos al revés. Paradójicamente se confirma que van a salir opos el mismo día que se anuncia la supresión de plazas interinas. Las ratios de las aulas no dejan de subir. Se le vuelve a dar más importancia a las mates y la lengua que a todo lo demás. Todo tiene mucho sentido. En el tema de la concertada no voy a entrar, porque si cruzo ese umbral es difícil que vuelva a entrar en mis cauces, así que lo dejaré pasar. Y creo que en la LOMCE tampoco. Mejor volver a Finlandia, que me enerva sólo un pelín menos.

Nos repiten una y otra vez que el sistema educativo finlandés siempre aparece en los puestos más altos de las listas. La gran cuestión es, ¿Qué miden esas listas? ¿Son fiables? Yo me reafirmo en mi rechazo hacia el informe PISA después de haber formado parte de él, y repito que considero que el principal problema de los malos resultados obtenidos por España se debe a que al alumnado no le importa lo que salga ahí, no le afecta de forma directa, así que no se va a esforzar, mientras que al alumnado finlandés sí, se preocupan por entender para qué sirve y por hacerlo bien. Pero, además, es un informe en el que se evalúa de forma cuantitativa (y si algo he sacado yo en claro de todo un cuatrimestre estudiando MEI es que la evaluación cuantitativa, sin la cualitativa, no tiene sentido). Y se evalúan aspectos de lengua, matemáticas, inglés y naturales si mal no recuerdo. ¿Es a eso a lo que se limita la educación? ¿A medir una serie de conocimientos de forma objetiva? Pues menuda decepción.

Las funciones sociales de la escuela son muchas, y van más allá de la adquisición de conocimientos para el mercado laboral. También tiene que encargarse de la socialización secundaria, formar ciudadanía y no ejércitos de subordinación y legitimar el orden social a través de la posibilidad de una movilidad. Y eso son cosas que no se valoran en ningún sitio. Posiblemente Finlandia las haga "bien" y España "mal" (FATAL) pero nadie se para a pensar en ello.

Si me tengo que quedar con algo de lo que vi ayer, será seguramente con la idea de que Finlandia es un país sin recursos naturales, por lo que tiene que invertir en educación para poder seguir desarrollándose. España no. España también es un país sin recursos naturales, pero es mucho mejor recortar en educación e invertir en especulación o repartirse el dinero entre los "politicuchos" corruptos a los que hemos dado el poder. Vas a comparar.

Nuestra amiga AR la lió un poco parda ayer en Twitter al sacar a relucir el famosisisisisimo índice de suicidios (Lo del frío y las cañas y las tapas se lo vamos a perdonar, que tampoco hay que pedirle peras al olmo...) 



Yo en mi estudio profundísimo y sobre todo, basado en una gran cantidad de datos fiables (osease, que no he usado ni un dato ni medio) veo conexión entre las relaciones sociales y la Educación Infantil. (una tiene que barrer para casa...) OH, WAIT. ¿Qué no dijeron nada de la educación infantil? ¡¡¡VAYAAAA!!! Quizás es porque no existe. En Finlandia, empiezan la escolaridad directamente a los 7 años, en Educación Primaria, llegando de su casa muy bien educaditas y educaditos, con los valores ya aprendidos para poder empezar a convertirse en pequeñas máquinas de aprender. Repito, que la socialización secundaria tiene lugar en la escuela, y que es una parte fundamental del desarrollo de la personalidad. Ahí que cada quien saque sus conclusiones y me diga si el estudio era o no era profundísimo y si a pesar de no tener datos que lo soporten no tiene sentido.

Hay cosas que no entendí, o que no quise entender. ¿La gente estudia español porque están echando Los Serrano en la tele? Really? Pues igual no están tan bien educaditos y educaditas como parece. O igual es que hay otros motivos detrás. Pero claro, contar la tontería de Los Serrano hace que te ganes a la audiencia, a esa audiencia españolita formada en un sistema educativo de mierda. Tampoco me quedó clara la manera de acceder a un colegio. Que no haya oposiciones es un punto a su favor (¿o no?) porque no dejan de ser un sistema bastante injusto en el que la suerte acaba jugando una parte importante. Pero, si es el personal docente quien elige el centro en el que quiere trabajar, ¿Quién está dispuesto (aparte de mí) a irse a ese pequeño colegio de Laponia en el límite del cículo Polar? El alumnado de allí también tienen derecho a profesorado. También los niños y niñas pasan una o dos horas diarias sin nadie en casa. ¿De verdad eso es bueno? Es cierto que implica unos niveles de madurez y responsabilidad tremendos, pero, de nuevo ¿Es bueno para su desarrollo social? Todo el personal docente tiene una formación tan buena que no son necesarias las inspecciones. Su formación será buenísima, no lo pongo en duda, pero la base de la mejora es la evaluación continua, la búsqueda de los errores y el tratar de solucionarlos. Serán excelentes, pero es imposible que lleguen a la perfección, así que presumir de su ausencia, no sé yo. Vender que únicamente los mejores expedientes son los que consiguen entrar en Magisterio tampoco me acaba de gustar. Quizás hayas sufrido los mayores apuros de tu vida con la física de segundo de bachillerato, y tu nota media final no sea de Matrícula de honor, pero tu verdadera vocación sea enseñar. Poner límites y barreras nunca es bueno.

Parece que estamos muy lejos. Dos sociedades de planetas diferentes, totalmente opuestas. Yo veo el cambio en empezar a invertir más en educación. No estoy de acuerdo con que uno de los problemas sea que las escuelas de magisterio sean malas. Al revés. Yo creo que la formación que se nos está dando es muy buena. Por supuesto que hay cosas sin sentido, asignaturas idiotas como ellas solas, profesorado anclado en el pasado y desórdenes temporales. Pero aún así, yo creo que nos preparan para las generaciones del futuro y el problema llega a la hora de empezar a trabajar, de organizar los presupuestos y de deshacer todo lo hecho en la legislatura anterior por el simple hecho de llevar la contraria. 

Ojalá os creyerais el programa, en vez de pensar sobre él. Ojalá os gustara tanto el sistema educativo finlandés que estéis empezando a luchar por el cambio. Ojalá. Y si ninguno de estos ojalás se cumple, ojalá que por lo menos seáis capaces de ver las diferencias, lo bueno y lo malo y saber cuál es el camino por el que debemos ir para poder evolucionar. Ojalá.

viernes, 1 de febrero de 2013

Pensar y sonreír.

Mirar tu reflejo en un charco y sonreír.
Sonreír a la vida y sonreírte a ti misma.
Tu burbuja, tu mundo, tu soledad voluntaria.
Aislarte para rodearte de tus pensamientos.
Pensar en aislarte para sentir. Y sonreír.
Acabar pensando demasiado. Y volver a sonreír.
Saltar en el charco y matar esa sonrisa, para hacerla real.
La sonrisa no es un reflejo, la sonrisa ilumina tu camino.