miércoles, 4 de abril de 2012

PÚMyExpolota

Pero qué complejos somos los seres humanos! Tanto a nivel fisiológico como emocional/sentimental, parece que no, pero los pequeños gestos, las pequeñas acciones del día a día van rozándote por dentro, haciendo un surco cada vez más y más profundo hasta dejar una huella tan honda que no puedes ver el final.

Queremos que nos interpreten los demás, que nuestras indirectas sean suficientes para que los otros se den cuenta de si estamos bien, mal, enfadados, tristes, contentos o sorprendidos, pero la mayoría de las veces eso no es suficiente... Deberíamos ser más claros, decir lo que pensamos, hablar, comunicarnos, en definitiva hacernos entender, pero no somos capaces; nos cuesta la vida vaciarnos, volcar lo que llevamos dentro en los demás, llorar, desahogarnos, liberar la tensión que acumulamos poco a poco, contagiar nuestra risa con el viento, sentir que formamos parte de lo mismo.

A veces tengo la sensación de que ésto viene genéticamente determinado, que hay un pequeño segmento en nuestro ADN que sirve para empatizar con los demás, y que yo ese gen lo perdí por el camino, se rompió o dejó de funcionar hace tiempo...

Supongo que hoy es uno de esos días en los que me siento sola, en los que siento que cada vez vale menos la pena, en los que sólo me apetece estar tirada en el sofá comiendo chocolate y viendo telemierders...


1 comentario:

  1. A veces cuesta mucho abrirnos y dejar de sonreir para decir lo que de verdad sentimos.
    Y créeme, yo soy de esas que puedo estar fata, con ganas de llorar, y aparentar estar de buen humor, esperando que alguien me pregunte porque no soy capaz de decirlo por mí. Pero claro, la gente puede conocerme y ser lista, pero tanto... Enfin.
    No te sientas sola, si necesitas algo me llamas (O whatsappeas que ahora ya somos modernas) y en nada estoy contigo para cualquier cosa. En serio, aunque solo sea para un abrazo, o una palabra; ahí estaré yo.

    ResponderEliminar