martes, 26 de junio de 2012

Todo aquello que me gustaría ser, pero nunca seré

Sólo tenemos una vida y nuestra mayor misión en ella es vivir. Puede parecer sencillo a simple vista, fácil, e incluso obvio, pero si te paras a pensar en ello, muchas veces lo olvidamos, dejamos marchar segundos, minutos e incluso horas y días al completo. Y es que además de tiempo, dejamos escapar oportunidades, desaprovechamos las situaciones que se nos brindan, arrepintiéndonos eternamente de ése pequeño instante en el que todo cambió. Por supuesto que no podemos hacer absolutamente todo lo que nos gustaría, a lo largo de nuestra vida aparecen bifurcaciones entre las que hay que elegir, tomando un camino y abandonando el sendero paralelo. Hoy tengo ganas de escribir sobre todas las puertas que cerré, que nunca llegué a abrir o que nunca aparecieron en mi historia, pero me gustaría que lo hubieran hecho.

Hay un dicho popular, refrán o leyenda urbana (no se muy bien cómo calificarlo) que dice que en la vida hay tres cosas que debes hacer antes de morir: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. El árbol ya lo he plantado, y el hijo doy por supuesto que lo tendré en un futuro (espero que no demasiado cercano) así que sólo me queda el libro. Me encantaría escribir uno, una historia bonita, de ésas que me hacen llorar desde la primera página hasta la última y que además tienen un mensaje que difundir, pero no me veo capaz. Para éso hace falta mucha imaginación, una pizca de dulzura, y sobre todo mucho tiempo, de ése que tanto me falta. Aunque de momento escribo un blog, igual si adaptaran el dicho al siglo XXI, contaba y hacía pleno de tres...

Sigo con los tópicos, pero esta vez, infantiles. ¿Qué niño no ha querido ser astronauta? Pues yo sigo sin madurar. Me encantaría viajar al espacio, ver la Tierra desde lejos y sentirme pequeñita, darme cuenta de la insignificante hormiguita que soy frente a la inmensidad del Universo. También me gustaría ser guionista de series de televisión, o por lo menos, asesora de finales definitivos. Las productoras no son conscientes de que tener una idea, empezar a desarrollarla y alargarla eternamente si funciona, no es siempre (por no decir nunca) la mejor opción, aunque sin duda mucho peor es que no funcione y cortarla a mitad cual chapuceros de preescolar. Hay que pensar desde el principio un final coherente y no improvisar tonterías de última hora, que ni un final he visto que me haya gustado, si dependieran de mí, otro gallo cantaría...

Puesta a decir lo que me gustaría ser en mundos surrealistas por completo, añado a mi lista cantante de soul, ahí es ná; pero eso, por muchas ganas que yo le ponga no va a pasar... Hay un pequeño error en mis cuerdas vocales ¡Ouch! También me gustaría ser catadora de helados y chocolates, así que desde aquí lanzo un llamamiento ¡Si alguien conoce algún sitio en el que se busquen empleadas para este tipo de trabajo, se ruega se ponga en contacto inmediatamente! Aunque como éso parece un pelín complicado, diré que me gustaría ser pastelera, aunque me comería cualquier cosa que cocinara antes de poder venderla...

¡Y pintora! ¡Ohhhhh! (De las de cuadros, digo, nada de paredes...) ¡Y locutora de radio! ¡Y cítica de cine! ¡Y escritora de cuentos! ¡Y artesana de pulseras!

Aunque sin duda, quiero ser profe, quiero enseñar todo lo que pueda a niños, hacerles cambiar y cambiar con ellos este sistema corrupto y putrefacto...

1 comentario:

  1. Tienes todas la razón respecto al primer párrafo.
    Luego, decir que te apoyo en hacer un cambio en los finales de series, que me da a mí que siguen sin enterarse.
    Y tú canta soul, da igual que no te dediques a eso, está más cerca de cumplirlo que si no lo haces jaja

    PD: Yo de pequeña no quería ser astronauta, yo quería ser profesora (cofcof)

    PD2: Doy lo que quieras a que si te pones, escribes un libro precioso. Si es de cuentos matas dos pájaros de un tiro (Qué fina soy).

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