Yo; que siempre he huido, que nunca lo he buscado, que siempre he tenido miedo y me he escondido bajo un caparazón de insensibilidad. Yo; que nunca he creído, que siempre he renegado, que nunca me he atrevido. YO. SIEMPRE. NUNCA.
Hay palabras demasiado peligrosas, demasiado profundas, demasiado irreales. Tan utópicas e imposibles que son las únicas que merecen la pena. Un todo y un nada. Un siempre y un nunca. Un sí y un no. Tan antagónicas que pueden llegar a significar lo mismo, tan fuera de mí y a la vez tan mías que ni si quiera las sé utilizar, por eso las evito, las rehuyo, las tacho de inalcanzables, a pesar de que sé que son el único motor que me guía.

Eras tan sumamente cuqui escribiendo que me entran ganas de abrazarte muy mucho, pero quedaría un poco mal abrazando la pantalla del ordenador (Obviando el hecho de que soy propensa a romper todo tipo de artilugios) así que me guardo las ganas para cuando te vea :3
ResponderEliminarLibertad a las palabras, también están deseando salir y darte un abrazo como yo. Deja el caparazón a los cobardes!
Muak remuak