Drogas, drogas duras, un problema para los jóvenes
Ella era una yonki enamorada.
Adicta a su olor.
Enganchada a su aliento.
Dependiente de sus ideas.
Colgada de su sonrisa.
Él era igual, pero al revés.
Y todo el mundo sabe que cuando dos yonkis quieren dejarlo juntos, acaban por destrozarse. Por eso decidieron no separarse nunca, para no tener la necesidad de sufrir su propia abstinencia.
¿Ves? Y ahora haces que la horripilante escena (La de la segunda foto) quede hasta bonita.
ResponderEliminarLo que más me gusta de la entrada es cómo completas la profundidad y emotividad del contenido con el título.