Sé que tengo un TOC aunque nadie me lo quiera diagnosticar. Memoria de pez para las cosas importantes y de elefante para los detalles estúpidos. Tengo una facilidad pasmosa para confundir los conceptos "estudiar" y "perder el tiempo". Y también "hambre" y "aburrimiento". Quiero ser un koala. Me cuesta no autoengañarme con algunas cosas, pero al final siempre consigo ser sincera conmigo misma. Odio conducir. Odio el transporte publico. No sé ir en bici. Tengo una necesidad terrible de que inventen la teletransportación. Mis antojos me guían en la vida. Hay días en los que me adoro y otros en los que no me soporto. Tengo una ligera obsesión con los búhos y las Torres Eiffel. Usaría mint y lemon para absolutamente cualquier decoración. Ahora mismo pienso que soy retrasada por usar palabras en inglés para habar de colores. Creo que la evolución humana se dirige hacia los bichos palo y la suficiencia de las hembras sin machos. Cateta tecnológica. Quisquillosa y perfeccionista, desordenada y chapucera, maniática y desidiosa, contradicción y reafirmación: antagonismo puro. Hasta hace poco no me creía capaz de enamorarme. Incapaz de dejar las cosas para el ultimo momento. Diógenes físico y sentimental. Confío en que llegue el día en el que entienda que las mujeres sin tetas no estamos hechas para llevar ropa palabra de honor. Me encanta contar cuentos, y que me los cuenten. Pero que no sean de princesas. Me gustan las tormentas en buena compañía. Y que me revuelvan el pelo. Me gustan las leyendas de mi tierra. Me gusta hacer fotos cuando la gente tiene un ataque de risa, y atrapar su sonido para siempre. Me gusta hablar en voz alta. Me gusta que me llamen chiquilla. Me gusta quedarme embobada mirando una hoguera. Y el viento agitando las hojas de los árboles. Me gusta tomar el sol. Me gusta dibujar mariposas de colores. Me gusta la palabra tabardo. Y cornichon y cucumber. Acabo de darme cuenta que mi palabra favorita en inglés y en francés significan "pepino(illo)" y me estoy despollando yo sola. Soy mucho más madura de lo que puedo parecer. Demasiado, quizás. Me fijo en las sonrisas sinceras y en las miradas transparentes. Reniego del capitalismo y soy la primera en caer en sus garras. Risa contagiosa, pero sobre todo fácilmente contagiable. La mejor sensación del mundo es un abrazo sincero y sentido. Aprecio mi vida tal y como es e intento valorarla como se merece. Arrítmica. Me duermo en la mayoría de películas que veo y tengo que volver atrás. Desconfío de la gente que se hace autofotos. Soy la peor fisonomista del mundo. No entiendo que los padres de las series americanas llamen "dude" a sus hijos. Casi nunca me mancho cuando como. Pasé una terriblemente larga etapa de mi vida llevando cintas en el pelo. Felicidad es quitarme el sujetador al llegar a casa. O arrancar el mes de junio del calendario. O abrir la nevera en verano y verla llena de fruta. O acertar un captcha a la primera. O la tarta de chocolate blanco y lima. O tomar blancos y negros en la playa San Juan. Necesito reír y llorar como respirar. Predominio total y absoluto de mi hemisferio cerebral izquierdo. Las palabras que más me cuesta decir son "te quiero". En invierno podría vivir debajo del nórdico y ser feliz. Alérgica a mis propias lágrimas. Incapaz de elegir nada favorito. Excepto personas, personas favoritas, sí. Odio mi letra. Soy fatal calculando la edad de la gente. Mis piernas viven con moratones permanentes de origen desconocido. Odio a la gente que dice "mire usted". Menos a Anguita, a Anguita le perdono cualquier cosa. Luchadora. Cabezota. Antihistérica. Más escandalosa que un elefante en una cacharrería. Tengo un máster en navegar a la deriva por Internet. Me estresan los openings que duran mas de 30 segundos. Me casaría con el hoyuelo de la barbilla de Dexter. Tengo una relación de amor-odio con mis uñas. El mundo perdió una gran deportista el día que decidí dejar la gimnasia rítmica. Pensar y escribir son un círculo vicioso dentro de mí. Me cuesta perder la paciencia. No recuerdo la última vez que me enfadé. Algunas veces soy todo ego y otras todo desconfianza. Algunas veces tengo miedo y otras soy un kamikaze. Algunas veces soy todo expresividad y otras todo contención. La mayoría de las veces me cuesta expresar lo que siento, así que me meto chutes de ego en vena y me siento mejor.
Yo, y mi yo, y mi Ballantines.
Yo, y mi yo, y mi Ballantines.
(Como forma de vida)
ResponderEliminarTus chutes de ego en vena son de lo mejor del blog, me encantan. Eres puuuuro amor!