jueves, 29 de agosto de 2013

Choque de realidad.

Es ahora cuando empiezo a asimilar que me marcho.

Que tengo que cambiar el jamón serrano por los Speculoos. La Plaza del Pilar por Los Campos Eliseos. El "Buenos días-Buenas pollas te comías" por el "Ça va?- Ça va, ça va". A Violadores del Verso por Iam. El Ci2 por el RER B. El cierzo por la lluvia. El sombrero de paja por la boina. Las torrijas por los croissants. La sangría por el pastis. Una casa entera por 30kg en dos maletas. La Expo por Disneyland. El 100 montaditos por el Quick. El Ebro por el Sena. La rutina por la novedad.

Y es ahora cuando empiezo a notar un cúmulo de sensaciones en mi interior. Tan pronto tengo el estómago encogido en una bola, como no puedo parar de llorar. O me da la risa floja por la tontería más tonta del mundo. O me da por la melancolía y ponerme a recordar. Pero de entre todo esto, siempre es la ilusión la que termina sobresaliendo por encima del resto; las ganas de independencia, de libertad, de cambio, de ruptura, de descubrir, de disfrutar, de empezar de nuevo, de vivir París.

Aún quedan unas cuantas despedidas, pero me voy tranquila, porque sé que son "hastaprontoteecharédemenosperopoquitoporqueexisteInternet"


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