sábado, 25 de enero de 2014
Equivocarse es de cobardes.
Se hace de rogar. Mucho. Pero al final llega el momento en el que crees que todo está superado, y es justo en ese instante cuando aparece el detalle que te hace darte cuenta de lo equivocada que estás. Ojalá un organizador de Ikea para el cerebro.
1 comentario:
Lu
15 de marzo de 2014 a las 12:27
otro por aquí por favor
Responder
Eliminar
Respuestas
Responder
Añadir comentario
Cargar más...
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
otro por aquí por favor
ResponderEliminar