Muchas veces no nos damos cuenta de lo importante que es tener un buen profesor. Normalmente culpamos de nuestro odio (o nuestro amor) al contenido en sí de una asignatura, sin pensar que la persona que te lo va a enseñar es el principal responsable de que te guste o te aborrezca.
Yo acabo de empezar cuatrimestre, y sólo he tenido una clase con cada profesor, de momento casi todo presentaciones y ya estoy super ilusionada. Nivel "niños de infantil el 10 de septiempbre". Así que espero que en este caso las apariencias (bueno, mejor digamos las primeras impresiones) no engañen y continúe así hasta junio.
En concreto estoy enamorada de una profesora, que me enseña psicología de la educación y que tiene interés en conocer a sus alumnos de verdad. Supongo que para enseñar educación emocional eso es algo imprescindible, sin embargo, una gran mayoría no lo habría hecho, pero ella sí. Entiendo que hace falta una memoria tremenda para ser capaz de memorizar no sólo los nombres si no también las historias de 70 alumnos a los que ves uno o dos días a la semana, pero ella en una clase ya se sabe la mitad. Genio y figura. Sólo añadiré que estaba mirando Cuanto Cabrón y lo he dejado para leer un artículo suyo (este) cuando normalmente es al revés.
Ahora sólo me queda añadir que yo quiero ser una profesora como ésta. Hay que tener en cuenta que voy a trabajar (en mi mundo idílico ¿ok?) con niños de 3 a 6 años que me van a querer sea como sea y trabaje como trabaje, porque eso es así. Sin embargo, voy a marcar sus vidas de forma irremediable, y aunque ellos no se den cuenta mi manera de enseñar les va a influir, por eso yo quiero ser así, enseñar a personas y no a alumnos, y para ello ¿Qué mejor que educación emocional?
PD: A veces me salen los títulos del blog en comic sans y lloro. Creo que he hecho algo muy malo y el karma me castiga así, pero yo no soy consciente de haber hecho nada tan gordo como para recibir semejante castigo! T__T
Me gusta que haya profes de ese tipo. Últimamente da miedo pensar en cómo serán los futuros empleados pero, contigo, me fío un poquito más. Eso sí es vocación. La tuya y la de tu profesora (Y la de mi profe de filosofía también, por cierto. Más majica).
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