Cada vez afianzo más la costumbre de publicar entradas que llevan por título una fecha en otra completamente diferente. Seguramente sea porque cada vez tengo menos fe, menos fe en las huelgas y manifestaciones pacíficas que no consiguen nada más que cortar el tráfico de unas cuantas calles y avenidas de la ciudad, perjudicando a otros ciudadanos igual de inocentes que los que estamos allí.
Cada vez me cuesta más entender como una revuelta como la de Egipto pudo dar resultado y cada vez me cuesta más seguir luchando por lo que quiero. Sé que no me puedo dar por vencida tan pronto ¡Claro que no! Pero resulta frustrante ver que toda la protesta ciudadana no está sirviendo para nada. Que los políticuchos de tercera siguen cobrando unos sueldazos completamente inmerecidos, que los banqueros siguen siendo los reyes del mambo, mientras se deja de dar dinero a las cosas que realmente hacen falta. No soporto ver que el señor presidente nos miente, manipula y mingonea como si no nos diéramos cuenta, o que la presidenta de la comunidad de Madrid se dedica a desviar la atención hacia polémicas insulsas que no vienen a cuento.
Cada vez me ronda más por la cabeza la idea de coger el primer autobús que salga para Madrid, encadenarme desnuda en la puerta del Congreso y declararme en huelga de hambre. Pero me faltan fuerzas, sobre todo porque algo así sería acallado por todos sus intereses y nada habría cambiado. Así que sigo en Zaragoza, haciendo huelgas y yendo a manifestaciones, en las que no acabo de creer, pero que no puedo omitir.
Seguir luchando es lo que nos queda. Quizá hay formas más efectivas, pero siempre será mejor que resignarse...
ResponderEliminar