sábado, 19 de mayo de 2012

Chute de ego en vena, parte II

Soy un desastre completo, de los pies a la cabeza. Apasionada del Principito. Adicta al chocolate, pero odio las cosas DE choloate. Amante de pasar las tardes tirada en un parque tomando el sol y de cerveceo. Odio cualquier tipo de fenómeno fan, especialmente el de Justin Bieber (aunque el de One Direction gana puntos día a día...) por la insoportabilidad de sus adoradoras. Digo que quiero ser profesora, pero mi plan B es montar un chiringuito ambulante de pulseras de colores (aunque no descarto la opción de ser diseñadora de iconos de guasap). Cuando me preguntan por mi estilo de música favorito respondo rap/reggae, pero la realidad es que es el pachangueo barato del año 2000. Pocoyó me da mucha risa. Sólo soy persona cuando duermo, por lo menos, 10 horas. Estornudo aproximadamente 5 veces cada día, del tirón, aunque tengo el récord mundial de 14 estornudos seguidos. Odio que los padres fumen delante de sus hijos. No tengo el más mínimo nivel de coordinación. Siempre llevo las uñas pintadas de colores, y  algún día aprenderé que no hay que pintárselas antes de irse a dormir porque se llenan de rallitas de las sábanas. No me maquillo nunca jamás (exceptuando carnaval). He decidido no comprar cereales nunca más en toda mi vida porque me como el paquete entero en un día y lleno la casa de migas. Torpe por naturaleza. Odio la palabra "obviamente" porque a veces las obviedades no son tan obvias para mí. Asumí que había crecido cuando me di cuenta de que ya era más mayor que los actores de Disney Channel. Nunca llevo los calcetines iguales por el simple hecho de que me da pereza emparejarlos cuando los recojo. Mi único propósito de año nuevo fue dejar el café y ahora bebo el triple que antes, supongo que éso tiene la culpa del caos de mis horas de sueño, pero aún así soy incapaz de dejarlo. También bebo té de sabores rollo hierbas-súper-cool. Me encanta escribir cartas a gente que nunca las va a leer. Odio que me llamen chiqui. Uno de mis mayores sueños es que consigan hacer tomates como los de verano en invierno. Siempre que voy a a una heladería pido una tarrina mediana de dulce de leche. Odio a la gente que cruza en rojo cuando hay niños pequeños esperando en ese semáforo. Soy puntual, pero suelo perder el bus por estar empanada. Nunca he tenido fe en nada, así que me cuesta entender a la gente que cree (ya sea religión, política, amor, deporte o cualquier otra situación). No entiendo porqué todas las canciones actuales suenan igual, cantadas sobre la misma base de chumbachumba, y menos aún que eso sea lo que triunfe. No soporto a la gente que piensa que se quiere más a una persona por ponerlo en el estado de Tuenti. Sólo soy capaz de enamorarme de las zapatillas deportivas (de las bonitas, no de las de hacer deporte). Viviré en una ciudad con mar o en un pueblo pequeñito en la montaña. A veces pienso que soy sonámbula, porque cuando me despierto tengo las piernas llenas de moratones que yo no me he hecho. Supongo que ya os habéis dado cuenta, pero tengo que corregir "Chute de ego en vena, parte 1" porque ya no tengo un móvil prehistórico (aunque lo echo de menitos, a parte de porque lo sabía usar, porque se podía poner la cara "¬¬", cosa que con el nuevo, muy ultratecnológico, no). El único miedo que tengo (o que soy consciente de tener) es el de no aprovechar mi vida. No soporto el olor de la gasolina ni el del tabaco, pero me encanta el del café recién hecho o el de la lluvia de primavera. Soy casi inmune al dolor físico. Prefiero el dulce al salado, el nesquik al colacao, la nutella a la nocilla, lo pequeño a lo grande, sonreír a llorar, las series a las películas, bailar a cantar y el sol a la lluvia, pero soy incapaz de elegir entre playa o montaña, leer o escribir y cocinar o comer. Se me da fatal contar chistes. Extremadamente racional. No entiendo la enorme importancia que los españoles dan al deporte (y por deporte quiero decir FÚTBOL) y no a perder sus derechos. The Lazy Song describe cualquier día de mi vida. Sólo me gusta la nocilla cuando me la como directamente con los dedos. Feminista por naturaleza. Me estoy planteando muy seriamente irme a vivir a Marinaleda, aunque supongo que esperaré a terminar la carrera. Se me conquista regalándome bombones. No pienso aceptar que me pidan matrimonio (a no ser que sea igual que Barney a Quinn, y entonces me lo pienso). Exigente y exigida. Si pudiera elegir un superpoder sería volar. Entiendo la felicidad como el ser consciente de estar vivo y disfrutarlo. Me llaman Inés, Nes, Inesa, Pagueti o La chica del Moli. Me he leído absolutamente todas las tiras de Mafalda. He dejado el alcohol 1286371256 veces, pero ésta es la definitiva (JÁAA!). Me gustaría entender la economía, pero soy completamente incapaz. Me cae mal la gente que acentúa el pronombre "ti". Crecí con las aventuras de Kika Superbruja y El barco de Vapor. Algún día seré Amelie Poulain. Pinto cuadros, pero sólo me atrevo con los abstractos, porque tengo el sentido artístico un pelín atrofiado. Me gustan las sorpresas, y los yogures con trocitos, y ver arcoiris enteros y sonreír y que me devuelvan la sonrisa y empezar a leer las revistas por el final, y hacer fotos a cosas pequeñitas  y envolver los regalos, y poner caras en el espejo del ascensor, y bailar y cantar en la ducha, y, y, y...

1 comentario:

  1. AAAAAY :3 qué adorable eres. Podría comentar cada cosa pero sería muy largo y pesado el comentario...
    Así que te digo sólo algunas cosas, como que El Principito es mi libro favorito desde que era pequeña, que se te ha olvidado decir que serás diseñadora de doodles y que yo también escribo muchas cartas que nunca leerá nadie jaja
    También echo muchísimo de menos poner "¬¬" con mi móvil actual; yo también quiero ser como Amélie y me da mucha rabia cuando mis amigos se ríen de mí porque a ellos les aburrió la película.
    Y lo dejo ya, que si me pongo hago un comentario más largo que tu entrada jajaja

    PD: ¿Voy comprando los bombones pues?

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