domingo, 19 de agosto de 2012

Agüita.

Reconozco mi alcoholismo, soy feliz sin él, pero con él me conozco más a mí mismo...

He dejado el alcohol de forma definitiva, otra vez. Y ahora sí que sí, bueno o no, yo qué sé, pero que sí...

¡Holi papá! DEJA DE LEER AHORA MISMO, DE VERDAD QUE NO QUIERES SABER NADA MÁS A PARTIR DE AQUÍ. Besis.

El caso es que mi alcoholismo va a ciclos, dejo de beber durante mucho tiempo, al final me canso de la sana vida abstemia y bebo un poquito, pero como llevo meses sin hacerlo me pillo el ciego de mi vida y entonces me arrepiento y vuelvo a dejar de beber y así hasta que me vuelvo a aburrir. Igual escrito así suena muy a enferma alcohólica de verdad, pero que no, que no es para tanto, lo que pasa es que soy una exagerá...

El supuesto "ciego de mi vida" venía a ser un poco de embriaguez sin más hasta la última vez, que sí que sí fue el ciego de mi vida, hasta tal punto que la promesa de abstemiez es más firme que nunca, porque el día siguiente lo pasé mal, mal de verdad, y eso que tuve cero resaca. Pero el despertar y no acordarse de absolutamente nada a partir de cierto punto es una sensación horrible de desamparo, angustia existencial y temor al qué habré podido hacer indescriptible, tanto que aún me consume por dentro. Que luego te cuentan las historias y claro, son divertidas y hasta me reconozco a mí misma (¿A quién si no, Inés?) pero el saber que hablaste con personas que no estaban presentes es demasiado... 

Con todo esto vengo a decir ¡Hola vida sana! ¡Espero que dures muuuuucho tiempo!

FIN. Kabúmmmm!

No hay comentarios:

Publicar un comentario