He tenido un sueño.
He soñado que era una pluma de pavo real y una leve brisa me elevaba hasta el límite del cielo, me arrastraba entre remolinos de nubes y poco a poco me dejaba caer de nuevo, para llegar hasta el suelo y posarme sobre las raíces de un árbol milenario, entre las que me perdía mientras hacía cosquillas, logrando que su risa se escuchara hasta en el rincón más recóndito de la Luna.
Y después de sentirme como Martin Luther King por un día sólo me queda añadir: "Porque a los soñadores sólo nos queda el sueño de despertar entendiendo que no hay más límite que el cielo."
Qué poética estás últimamente, me encanta.
ResponderEliminarLa próxima vez que te vuelvas pluma ven a hacerme cosquillas a mí, porfa. Que por ser tú, seguro que son de las cosquillas que me gustan.