Hoy sólo vengo a desear una muerte entre terribles sufrimientos a las gomas de pelo que con dos vueltas se quedan flojas, pero no llegan a tres; a los bolis que se gastan en medio de un examen, al sonido estridente de la alarma de mi despertador y al agujero negro de mi habitación que se traga las cosas cuando las necesito y las escupe cuando ya no me hacen ninguna falta.
Besis de fresis.
Yo también tengo uno de esos malditos agujeros negros. Odio las gomas de pelo así, pero tengo una que es de la medida perfecta y la quiero mucho. Me llevo tres bolis a los exámenes ¿Paranoica yo?
ResponderEliminarY por último, soy el único mortal de la tierra que usa despertador (móvil) y su música le hace despertarse con alegría. Vale, alegría es exagerar, pero no le he cogido manía.
INFINITO LOF.