Hace mucho que no escribo, y no, no es que no tenga nada que decir. Seguramente es que tengo demasiadas cosas, y como no me decido por ninguna, elijo callar.
Podría hablar de política/economía/sociedad/hijosdeputa en general, pero estoy demasiado contenta como para amargarme a mí misma sin motivo.
Podría hablar de mis dudas internas sobre el futuro, pero sería demasiado aburrido, demasiado personal y demasiado incertidumbroso, así que me centraré en el presente y viviré pensando que el futuro llegará cuando tenga que llegar, y que más vale esperarlo con una sonrisa sincera, sin ideas previas, abierta a lo que tenga que ser.
Podría hablar de mi vida, y de las gilipolleces que me rondan la cabeza (como de habitual) pero siento que siempre hablo de lo mismo y que poco a poco me van quedando menos cosas que decir.
Podría quejarme de los captchas, del frío, de lo lento que me crece el pelo, de lo que me frustra encontrar links de algo que quiero descargar y que resulte que son de Megaupload, de que he vuelto a perder el móvil, de que he perdido el pompón de mi gorro favorito, de que siempre acabo yendo con prisa a todas partes, de que la primavera se está haciendo de rogar, de que Black mirror, Castle y Bunheads aún no están subtituladas. Pero no, hoy no. Aunque pueda parecer que este párrafo es una queja en negativo, no lo es. Hoy me siento optimista y esas pequeñas nimiedades no van a volver a aparecer por mi cabeza (o sí, no sé quién sean...) pero si lo hacen, la atravesarán veloces como rayos, dejando paso a las pequeñas nimiedades buenas: hay chocolate en la nevera, se han dado prisa con los subtítulos de HIMYM, ya he encontrado el móvil, les yeux jaunes des crocodiles me miran desde la mesa y he podido dormir la siesta POR FIN.
Podría hablar de las personas que se marchan de puntillas, poco a poco, sin dejar rastro, sin que te percates de su ausencia hasta que ya es demasiado tarde y han cerrado con un portazo, pero no sabría explicarme, no sabría elegir las palabras adecuadas y el papel quedaría desfigurado.
Así que aquí estoy, escribiendo por escribir sobre lo que podría hacer, pero no hago (por cobarde, por ilusa, por imbécil) abusando de esos condicionales que tanto odio, usándolos al principio de cada párrafo, para que se vean bien, para que sean el centro de interés, demostrándome que lo que menos me gusta es aquello que termino amando, de lo que me vuelvo dependiente sin a penas darme cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario