Allí se sentía como pez en el agua; podía llorar lágrimas de cocodrilo y afilar su lengua viperina. En el estómago sentía mariposas, pero tenía demasiados pájaros en la cabeza, que le impedían volar, ser libre, salvaje. ANIMAL.
Y me quedo con las ganas de decir que era más puta que las gallinas, pero rompería el poco encanto que pudiera existir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario